Hay que ser paciente como el roble
que tiene la costumbre de añejar la orfandad
del vino
como la fragua y su cansancio de pez
que vomita el aire para avivar el fuego
la canoa que por breve instante
irrumpe el trajinar del río
la solidaridad de los pinos
en su incontenible persistencia de vivir juntos
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